Anécdotas

Lectura compulsiva

Vaya dos semanitas llevo… No me ha dado tiempo a leer las entradas de los blogs que sigo, no me ha dado tiempo a escribir nada por aquí… Para lo que sí he sacado tiempo es para leer, de hecho cada minuto libre que he rascado, sobre todo en casa, lo he dedicado a leer y desconectar. He leído en el sofá, en la cama antes de ir a dormir, mientras desayunaba… No he llegado al extremo de cuando era pequeña pero casi.

Cuando era pequeña me ponía a leer casi en cuanto me despertaba por la mañana. Después de espabilarme un poco me vestía, y ahí es cuando aprovechaba para empezar a leer. En invierno, como hacía frío, me hacía una especie de “cueva” con la sábana y el edredón encima de mí y me metía dentro para ir vistiéndome. Apoyaba el libro que estuviera leyendo en la almohada, y dentro de mi refugio me iba poniendo la ropa. No sé si os podéis imaginar la escena, os si vosotros mismos lo hacíais cuando érais pequeños, pero tenía que ser un cuadro… Es todo culpa de mis padres, siempre con un libro o una revista en la mano o en cualquier rincón de la casa, por lo menos yo creo que influye mucho crecer en un entorno en el que los que te rodean leen a todas horas.

Estos días he aprovechado mientras me tomaba un zumo y una tostada por la mañana para leer algún capítulo del libro que tuviese empezado. Hay gente que dirá que así no te puedes concentrar, que no sirve de nada leer un capítulo, o un trozo de un capítulo por la mañana, y luego no volver a leer durante el día o hasta el día siguiente. Personalmente, a mí sí que me funciona. En cuanto leo la primera frase ya estoy concentrada en la historia y si la historia me está enganchando no me preocupo porque tengo muy presente dónde la he dejado. Nunca he tenido problemas en leer con música de fondo, o si está puesta la tele, si estoy en un medio de transporte público o, incluso, cuando era más pequeña y cantaba en el coro del colegio, si me aburría en los ensayos siempre tenía un libro a mano para ir leyendo de estrangis.

Así que en estas dos semanas tan estresantes (de verdad que lo he pasado un poco mal con la montaña de trabajo que he tenido que sacar adelante), he leído Un lugar a donde ir, de María Oruña, estoy terminando Contigo en el mundo de Sara Ballarín y ya se ha descargado en mi Kindle Y que te quedes, de Cherry Chic. Prometo reseñas de todos pronto, pero como me apetecía escribir algo en el blog os he contado esta pasión mía por la lectura desde que soy una enana, supongo que compartida con todos vosotros. ¡Ah! Y tengo también empezado Las defensas de Gabi Martínez, que me está costando muchísimo, ya os contaré. Y hoy llega el nuevo Bookish… ¡Espero que los libros acumulados no me empiecen a estresar tanto como el trabajo! 😉

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